martes, 4 de noviembre de 2025

EN EL BOSQUE IMPENETRABLE DE BWINBI CON LOS GORILAS DE MONTAÑA

Ahora, más que en la caminata del día anterior, nos damos cuenta de  por qué este bosque lleva el sobrenombre de "impenetrable", por su densa cubierta de hierba, plantas trepadoras y vegetación. Estamos en una auténtica selva, con vegetación densa, y donde no hay caminos marcados. El guía va abriendo paso y en ocasiones no se ve el suelo que pisas.  Nos vamos siguiendo unos a los otros como única referencia. En ocasiones nuestros pies no pisan firme. Hay tanta vegetación que vamos pisando sobre ramas, hojas, pisando barro y agarrándonos donde podemos, pero sin parar de avanzar. Nuestro guía nos da ánimos mientras repite muy simpáticamente el itinerario previsto para poder ver los gorilas de montaña. Nos da ánimos, haciendo paradas correspondientes, no solo, para coger resuello, sino también entre parada y parada, contemplar el entorno natural tan privilegiado donde nos encontramos. Estar pisando y recorriendo unos de los pocos "Bosques primarios" que aún hay en la Tierra. 

 

Continuamos ascendiendo poco a poco, ya que cuesta dar cada paso. Entramos en zonas más frondosas, en donde los caminos ya no están diferenciados y en algunos tramos nos tienen que abrir paso a "machetazos", entrando de lleno en contacto con toda la abundante y exuberante naturaleza que nos  está rodeando. Avanzábamos a un ritmo bastante lento, aunque todos teníamos la enorme certeza, que tras el esfuerzo, por fin, veríamos a los Gorilas de la montaña.  El trekking nos lleva bastante tiempo, aunque seguimos avanzando por este lugar tan increíble, ya que dependiendo de donde hayan pasado la noche las familias de gorilas, así costará llegar hasta ellos. Como pasó con los chimpancés, evitamos las prendas color rojo, para no provocar "excitación" en los Gorilas.   

El ritmo es constante en un terreno con desnivel, en donde nos encontramos con barro y abundante vegetación.  Por fin llega el momento más esperado por todo el grupo, los rastreadores habían encontrado a los gorilas. Ya sabíamos hacia dónde teníamos que ir. Caminamos unos minutos hacia la dirección que le habían dicho, y cuando los rastreadores nos escucharon empezaron a hacer unos ruidos para que el guía los localizara. Ya podemos admirar a los gorilas, a una distancia prudencial, y siguiendo estrictamente las instrucciones de los rangers. Por el lugar y las condiciones os recomiendo que para su realización llevéis pantalón largo, manga larga, impermeable y botas de trek de goretex. 

  

La primera vez que percibes la presencia de un Gorila, ya sea por sus sonidos, porque les ves un brazo, la espalda, o tan solo un poco de pelo, las sensaciones que recorren tu cuerpo son indescriptibles. El corazón se te acelera, te embarga una emoción como nunca antes has vivido…Este momento te marca para siempre. ¡Una de las experiencias más bonitas en toda mi vida como viajero! En nuestro caso, encontramos a los gorilas en un terreno empinado, lleno de vegetación. Lo primero que vimos fue a una gorila acompañada de sus crías jugando subidas a un árbol. El momento fue sobrecogedor, intenso, y por más que quiera explicarlo con palabras, no se puede explicar, hay que vivirlo. 

Ver jugar a los gorilas más pequeños, ver como comen los más grandes, y observar cómo las grandes hembras protegen y cuidan de los más pequeños. No puedes dejar de contemplar al espalda plateada, con su enorme corpulencia, como vigila a su familia, comprobando que sus integrantes se encuentren bien y a salvo.   

De repente, "una Gorila" se empezó a mover, y se dirigía hacia donde nos encontrábamos nosotros. ¿Qué pasa si son ellos los que se acercan hacia ti? Pues no te queda otra que permanecer muy quieto, no tienes que hacer movimientos bruscos y así, esperar a ver que hacen. Y sí, eso fue lo que nos pasó.  El guía por detrás nos decía: "no os mováis". Y eso hicimos, no movernos. La gorila se nos va acercando y cada vez está mucho más cerca. La tenemos a pocos centímetros de nosotros. Camina muy despacito, y pasa por detrás antes de continuar por su camino. El conjunto de sensaciones que te recorren todo el cuerpo en ese preciso momento no se puede explicar. La emoción que te produce es tan elevada que te dan hasta ganas de ponerte a llorar. Y es, en ese preciso momento, cuando eres consciente, de que no hay dinero que pague esto. ¡Es algo francamente inolvidable!.

Llega un momento, en que ya deje de hacer fotografías y videos, para así tener el placer de contemplarlos. Me fijaba en sus gestos, sus miradas y sobre todo en sus manos, esas manos tan parecidas a las nuestras. Es ahí en ese preciso momento, cuando las lágrimas fluyen..., me doy cuenta de que estoy viviendo unos momentos únicos, que sin duda, permanecerán conmigo para siempre, no hay nada como esto. Entre mis muchos proyectos de viajero siempre tuve un objetivo muy claro, observar en su hábitat natural a los últimos "gorilas de montaña del planeta". Tener la posibilidad de poder contemplar y fotografiar a estos magníficos animales en su propio hábitat natural, ver a estos gorilas de montaña en libertad, está entre las mejores experiencias con animales salvajes que he tenido y tendré en mis viajes.  

Pero desafortunadamente la hora que te permiten pasar con estos "Gorilas de la montaña" pasa rápido, yo diría, que hasta demasiado rápido. Tan rápido que casi no eres consciente de que te tienes que ir ya. Y no sabes cómo despedirte de este momento tan único y tan maravilloso, cómo abandonar esta zona especial donde te encuentras, llevando contigo tantas emociones y a la vez tantos recuerdos, que sin duda, permanecerán contigo siempre... 

  

* Para la elaboración y desarrollo de este artículo se han tenido en cuenta los datos obtenidos a través de la Wikipedia y de las propias experiencias vividas durante el viaje. (Fotografías e ilustraciones originarias de Pedro García Barbudo).  

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